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2 may 2011

On Bloggers' Identity / Sobre la identidad de los blogueros





On Bloggers’ Identity
A self-critical exercise
Original text in English

There exist millions of blogs on many different subjects around the world. And given that the main reason for writing a blog is to let one’s voice be heard in this global and immense society, so then, why do most of us hide our faces and our real names? Why do we write from inside the closet?

When we write, we talk about the things we like and about those things we don’t. We support those ideas and policies we agree with, while we criticise everything that we regard as wrong, immoral and reprehensible. But the truth is that we find it really easy to criticise when neither our faces nor our real whole names are shown. I often feel bad and as a real coward because of that. And sometimes I wonder about the point of writing a blog at all this way.

I have my own good reasons for hiding my face and real name, but that doesn’t make me feel any better. Allegedly, we are all entitled to exercise our freedom of speech, but, if you are a teacher -for instance- you cannot take the risk of writing a blog about your private life, your radical political stands or any other compromising subject, for fear that any of your pupils or their parents might read it.

Then, you have to options; either you don’t write about the things you’d like to write, or you write about them but under a pretended identity. If you have opted for the second option, wouldn’t it be more consistent just to write a mere personal diary?

Some bloggers have dared to show their faces on the cover of their blogs or on their profiles. Among them, we can find Stultifer, Álvaro Locx, Davichini, Diego Tejada, BostonGuy, Damien Oz, Irene Comendador

Some other bloggers have included some pictures of themselves in some of their posts, such as Romek Dubczek and Observatorio Granatense Gay. But the latter could never be recognisable on those pictures.

The rest of us haven’t given any clue about our real looks.

Thiago is the king of playing with the idea of his looks. He loves making us wonder what he might look like. But in fact, all the pictures of him sent by the bloggers are but mere avatars. He has provided us with some clues to help us form his image, such as his skateboard, his surfing board, his cap and the silvery trainers. It reminds me of the idea we all have about another idol named Jesus Christ. Nobody knows what he was like but some details such his long hair, his beard, his crown of thorns and the wounds on his hands and feet make us form the image.

The reason for some bloggers to remain hidden may be just simple shyness. Perhaps, some of them want to write forgetting about their looks because they don’t think that their image is important. They may prefer writing anonymously just as any newspaper or magazine editor.

As long as I am concerned, I deeply admire those of you who show your faces. You do it in a humble and sincere way. It takes real courage to have a gay blog, or a political blog, or any other potentially controversial blog, and show your own pictures openly on it.




Sobre la identidad de blogueros
Un ejercicio de autocrítica
Texto traducido al castellano

Existen en el mundo millones de blogs sobre los temas más variados. Y dado que la principal razón para escribir un blog es permitir que nuestra voz pueda ser escuchada en esta sociedad global e inmensa, ¿por qué la mayoría de nosotros escondemos nuestros rostros y nuestros nombres auténticos? ¿Por qué escribimos desde dentro del armario?

Cuando escribimos, hablamos sobre las cosas que nos gustan y sobre las que no. Apoyamos aquellas ideas y políticas con las que estamos de acuerdo mientras criticamos duramente todo lo que consideramos incorrecto, inmoral y reprobable. Pero lo cierto es que nos es muy fácil criticar cuando no mostramos ni nuestras caras ni nuestros nombres reales completos. Yo a menudo me siento mal y como un verdadero cobarde por esta causa. Y algunas veces me pregunto sobre el sentido de escribir un blog en estas circunstancias.

Yo tengo mis buenas razones para no mostrar mi rostro ni mi nombre real, pero eso no me hace sentir mejor. Supuestamente, todos nosotros tenemos derecho a ejercer nuestra libertad de expresión, pero si eres un profesor –por ejemplo– no puedes correr el riesgo de escribir un blog sobre tu vida personal, tus ideas políticas radicales o sobre cualquier otro asunto comprometedor por miedo a que alguno de tus alumnos o de sus padres pueda llegar a leerlo.
Entonces tienes dos opciones; o bien no escribes sobre lo que te gustaría escribir, o bien escribes sobre ello pero bajo una identidad fingida. Si te has decantado por la segunda opción, ¿no sería más coherente escribir un mero diario personal?

Algunos blogueros se han atrevido a mostrar sus rostros en la portada de sus blogs o en sus perfiles. Entre ellos podemos encontrar a Stultifer, a Álvaro Locx, a Davichini, a Diego Tejada, a Irene Comendador

Otros blogueros han incluido fotos de ellos mismos en alguna de sus publicaciones, como Romek Dubczek y Observatorio Granatense Gay. Pero este último nunca podría ser reconocido en esas fotos.

El resto de nosotros no hemos dado ninguna pista a cerca de nuestra apariencia física.

Thiago es el rey de jugar con la idea de su imagen. Adora hacernos pensar sobre cómo será. Pero, de hecho, todas las imágenes de él que los blogueros le han mandado no son sino meros avatares. Él nos ha proporcionado algunos indicios para ayudarnos a formar su imagen, como su monopatín, su tabla de surf, su visera y sus zapatillas plateadas. Me recuerda a la idea que todos tenemos de Jesucristo. Nadie sabe cómo era pero todos tenemos una imagen de él gracias a su pelo largo, su barba, su corona de espinas y sus llagas en manos y pies.

La razón de algunos de blogueros para permanecer ocultos puede ser la mera timidez. Quizás algunos quieran escribir olvidándose de su aspecto físico porque consideran que la imagen no es importante. Puede que prefieran escribir de forma anónima del mismo modo que lo hace un redactor de un periódico o de una revista.

En lo que mí respecta, admiro profundamente a aquellos de vosotros que dejáis ver vuestros rostros. Lo hacéis de forma humilde y sincera. Se necesita verdadero valor para tener un blog gay, o un blog político, o cualquier otro tipo de blog controvertido y mostrar abiertamente vuestras imágenes en él.


17 feb 2011

¿Dónde está Mau?



Je n’ai fait celle-ci plus longue que parce que je n’ai pas eu le loisir de la faire plus courte.
He hecho este post más largo de lo habitual, tan sólo porque no he tenido el tiempo de hacerlo más corto.
I have made this post longer than usual, only because I have not had the time to make it shorter.
Blaise Pascal



Ayer, cuando entré en mi blog, se confirmaron mis temores. Mau había puesto fin a su incipiente blog «Diario de Mau Efecé».

         De mis nueve «seguidores» volvía a pasar a tener ocho. Me imagino que la pérdida de un seguidor dolerá —aunque sea un poquito— incluso a los blogueros consagrados que tienen cientos de ellos. Pero para los que al igual que yo, tan solo tenemos un puñado, la pérdida se siente más. En mi caso concreto, la pérdida de Mau no importa tanto por la cantidad sino como por la calidad. Y es que Mau fue mi primer «seguidor» aunque en verdad desde hace muy poco tiempo.

         Cuando comencé The Inqueerer en el mes de noviembre, no sabía realmente dónde me estaba metiendo. Mi intención con esta incursión a ciegas en la blogosfera no era otra que la de obligarme a mí mismo a escribir en inglés y francés sobre temas que me interesan, con el objeto de mantener engrasada mi expresión escrita en las lenguas de Shakespeare y de Molière. Y puestos a engrasar, nada mejor que un blog de temática gay [*loquillo mío, lo digo por lo del aceite, que sé que si no te lo explico, no lo vas a pillar].
Sin embargo, un buen día, al entrar en mi blog vi que en la parte inferior de una de las entradas ponía «1 comments». ¿Qué cojones demonios era eso? Al abrirlo, leí mi primer comentario recibido. Era de Thiago. Sí, me desvirgó el rey/archiduque del blog y como a tantos otros de sus discípulos me metió el gusanillo bloguero. Antes de recibir su comentario ni siquiera me había planteado que lo que escribía pudiera leerlo alguien. Lo escribía sólo para mí.

         Ahora que lo pienso, estaré dando la impresión de ser un marica de pueblo que nunca ha estado en la ciudad, o un monje marica recién huido del convento o tal vez un viejo marica que está descubriendo el misterioso mundo cibernético del que tanto hablan los hijos de sus sobrinos. No, ninguno de ésos es mi caso —o quién sabe si en realidad soy un poco de esos tres maricas. La verdad es que hasta el momento sólo había hecho uso de Internet para otras finalidades. (Sí, lo admito; el porno es una de ellas.)

         Al ir adentrándome en el mundo de los blogs, quedé maravillado al descubrir gente que no solamente sabe utilizar el teclado en la red sin faltas de ortografía, con sus tildes, su puntuación, sus mayúsculas, sin abreviaturas absurdas y sin cambiar a nuestra dignísima Q por una perra K; sino que además mucha de esa gente tiene un asombroso y envidiable talento. Entre los grandes maestros del blog nos encontramos, junto a otros muchos, a Thiago, que como al tío su desbordante talento no le cabe en un solo blog, se ve oblidado a tener cuatro por el momento: El blog que Thiago, Dialéctica Poética Erótica FestívicaCagarrutiblog y el divertimento Ben  Ami Gay Boys. [Thiago se merece una entrada aparte. Ahora estamos hablando de Mau.] Otros maestros blogueros —insisto que entre otros muchos— son el Observatorio Gay Granatense con su Homografía y Eric & Tom con su A ti, ¿qué te gusta? El talento de los maestros es tan grande que sorprende que sus blogs sean gratis. Todos ellos escriben con un gran talento y una asiduidad encomiable. Lo que escriben resulta siempre sorprendente e interesante y siempre te arrancan una carcajada. ¡Bendito humor! Mi búsqueda de blogs prácticamente acaba de comenzar y cada día voy encontrando cosas que merecen realmente la pena como recientemente el blog de StultiferNo sin mi cámara. De todos modos, en mi blogroll se pueden ver todos los tesoros que he encontrado por ahora.

         Otros blogs tienen mayormente entradas más breves y más espaciadas en el tiempo, pero no por ello menos interesantes. Constituyen una forma de expresión igual valor, una manera igual de válida de existir en la blogosfera. La ilusión de sus autores es sin duda tan grande como la de los blogueros consagrados. Todos cabemos.

         Por último, están los blogs incipientes, como el mío propio, que han nacido recientemente y que aún no se sabe muy bien cómo resultarán, si crecerán rápido o se quedarán pequeñitos, si tendrán descendencia o si desgraciadamente tendrán una muerte prematura.
Entre otros muchos, comparten guardería con The Inqueerer, Los Archivos del Viento de mi paisano de latitudes Rober Tenique, de temática profunda, interesante e instructiva. Y, desgraciadamente, acaba de causar baja en la guardería el Diario de Mau Efecé.

         ¿Qué decir de Mau? Él fue mi primer seguidor tras haber activado el gadget de seguidores, gracias a que Thiago me avisó de tan tremenda carencia de mi blog. También Mau ha sido el primero en abandonarme.
        Nada podía hacer sospechar este fin tan repentino. Hace tan solo unos días, de forma inesperada e incomprensiblemente publicó una entrada cuyo único contenido era una fotografía de un teatro vacío con la expresión «The End». No quise creer que significara lo que me estaba temiendo. Hice un comentario a dicha entrada, deseando que ese «fin» se refiriera a una nueva etapa, un nuevo comienzo. Pero no hubo respuesta.
        Días después, comenté que esperaba que esa entrada no significara nada malo, y que me estaba empezando a preocupar el hecho de que no diera señales de vida.
        Finalmente, ayer me faltaba mi primer seguidor y su blog ya no existía.

        ¿Cuál es la razón que Mau haya puesto fin a su Diario de esa manera? Quizás alguien, a parte de él mismo, me pueda contestar. Por ahora, lo único que puedo hacer es conjeturar sobre las posibles causas que le llevaron a tan drástica decisión. Si estaba desanimado, podría haber dejado que su Diario muriera poco a poco de inanición para que permaneciera como un recuerdo incorrupto por toda la eternidad. Pero no, decidió acabar con él y llevarlo al crematorio para que sus cenizas se las llevara el viento y no nos quedara una sepultura donde poder llorarlo.
         Puede que la decisión de Mau se deba que haya podido sentirse desanimado o quizás ignorado. He podido comprobar que muchos blogueros dan una gran importancia a los comentarios. «Un blog se alimenta de comentarios.» es ya una frase hecha. Quizás, para algunos, los comentarios se vuelvan una droga y su ausencia provoque un síndrome de abstinencia. Pero, en realidad, los comentarios son como los piropos; siempre gustan y se agradecen pero no los necesitas para vivir. En mi opinión, la principal —y puede que única— razón para escribir un blog es el placer de escribir, el placer de crear y de dejar constancia de que tu voz existe. Uno de los vocablos que conforman el término «blog» (web-log) es «log» o «diario personal». Y a pesar de que un diario personal publicado en la web sea la cosa menos íntima que uno pueda imaginar, sí que debería perdurar ese regusto de intimidad al menos en la razón de ser de un blog.

         Ojalá que Manu haya puesto fin a su Diario con el objeto de comenzar un nuevo proyecto. De todos modos, muchas gracias Manu por todo lo que pude leer en tu Diario, muchas gracias por haberte molestado en buscar vídeos contestando a mis inquietudes y muchas gracias por tus amables comentarios en mi página.

         Espero verte de nuevo muy pronto…

         Besos…

Inqueerer