19 may 2011

La profunda incoherencia de ser homosexual y creyente (I)




He de comenzar este escrito haciendo una breve referencia a su título, ya que al titular este texto, he querido respetar la tradicional terminología que distingue entre creyentes y no creyentes. Sin embargo, lo más acertado sería comenzar a hablar de «crédulos y no crédulos».

Pretendo abordar en estos capítulos la incoherente posición de aquellos que siendo gays y lesbianas se declaran creyentes en alguna de las tres grandes religiones monoteístas, pero en especial de la fe cristiana ya que es la que más conozco. Es irrelevante si son practicantes o no, ya que si el hecho de ser gay y creyente es una incoherencia, el ser gay y creyente no practicante es doblemente incoherente.

En primer lugar es preciso hacer referencia a las dos formas fundamentales de ser creyente: el teísmo y el deísmo.

Los teístas creen en un dios personal al que le puedes hablar, que te escucha, que atiende a tus oraciones, que te ve en todo momento y que tiene una identidad concreta y definida ya sea Dios, Yahvé, Jehová, Alá o la que sea… Creen que la verdad se encuentra en un libro sagrado de origen divino que ha sido revelado por ese dios personal ya sea la Biblia, el Corán, el Talmud o el Libro de Mormón. —Los que sois católicos deberíais leer el libro mormón. Seguro que os echáis unas buenas risas al descubrir las fantasías en las que se puede llegar a creer. Después, analizad las fantasías en las que creéis vosotros.—
Un ejemplo de gay teísta es Falete.

Los deístas creen que tiene que haber «algo superior y sobrenatural» para poder explicar la maravillosa complejidad del universo, de la naturaleza y del ser humano. Sin embargo, los deístas no se adscriben a ninguna religión porque aseguran que todas son invenciones del hombre. Según ellos, la religiones son los vanos intentos del hombre por llegar a ese ser superior. Por lo tanto, todas las regiones pueden tener un punto de razón al tratar de identificar a ese ser supremo, cada una según sus singulares características históricas y sociales. Un ejemplo de gay deísta es George Michael.


De esta forma, el ecumenismo (entendimiento entre todas las religiones) puede entenderse en términos deístas pero nunca en términos teístas. Los intentos del papa por un ecumenismo entre las religiones e incluso los intentos de nuestro actual presidente del gobierno por una «alianza de civilizaciones» no son sino meros atentados contra la Razón. Porque si uno es católico, está convencido de que las creencias de un protestante, de un judío y de un musulmán son falsas. El mundo es solo uno. No cabe la idea de «para mí Jesucristo es el hijo de Dios, para ti Mahoma es el profeta de Alá y los dos tenemos razón en nuestro mundo y tenemos que respetar nuestras respectivas creencias.» O la verdad está en la Biblia o está en el Corán. No son dos libros para mundos diferentes. Los dos hacen referencia a un único mundo.


No hace mucho, el Observatorio Granatense Gay [en adelante OGG] con el que mantengo un apasionante debate ateo-religioso, publicaba en Homografía una entrada criticando a la Iglesia Baptista de Westboro y sus posturas homófobas. Todos sabemos que OGG se declara gay y católico. Entonces no pude por menos que comentar que el hecho de que existan cristianos tan radicales como los de Westboro no exculpa en absoluto a los católicos.
En otra ocasión, OGG me dijo que los ateos no nos atrevemos a meternos con los musulmanes de la misma forma en que atacamos a los católicos. Y tiene razón. ¿Sugiere que los católicos deberían tomar el mismo tipo de represalias que toman los musulmanes?


No hace mucho, publiqué en The Inqueerer una entrada titulada «Oveja negra rosa» en la que defiendo la idea de que, efectivamente, las religiones no sólo no han luchado contra la homofobia, sino que la han fomentado activamente desde siempre. Entre uno de los ejemplos que sustentan esta idea, cité el mito de Sodoma.

«El mito de Sodoma y los sodomitas no cayó del cielo bendito. Lo inventaron los judíos y lo adoptaron alegremente los cristianos. El estigma de Sodoma persiste en todas las ramas del cristianismo.»

En esta entrada, OGG realizó un interesantísimo y extenso comentario defendiendo la coherencia entre su fe católica y su modo de vida gay. Para ello, expuso varias ideas, todas ellas respaldadas por publicaciones en su magnífico blog Homografía. Mi intención con este texto es recoger las ideas de OGG —ya que me parece que son las ideas de todos aquellos gays y lesbianas que se empeñan en creer que su religión es perfectamente compatible con su vida sexual— e intentar rebatirlas.


I – EL CONCEPTO DE SODOMA

–Observatorio Granatense Gay:
«Aunque no te lo creas, el pecado de Sodoma y Gomorra no fue la homosexualidad, sino la falta de hospitalidad. Esto puede parecer una interpretación mía, nada más lejos de la realidad, cuando Jesucristo, en el Evangelio, hace referencia a Sodoma y Gomorra, lo hace condenando su falta de hospitalidad (deber sagrado en la cultura oriental) y no por cuestiones sexuales o morales.»

–The Inqueerer:
El recurrir a los texto bíblicos y decir que fueron interpretados de forma errónea es el camino que siguen todos los gays y lesbianas que quieren seguir conservando su fe. Lo cierto es que es la única salida que les queda, porque si cogen la Biblia y toman literalmente lo que se allí se dice de la homosexualidad, no hay posibilidad alguna de conciliar su sexualidad y su fe. Esta postura es también la que toman los gays y lesbianas de religión musulmana y judía. Un claro ejemplo de ello es uno de mis escritores favoritos, el marroquí Abdellah Taïa.

¿Actualmente los católicos creen que el relato de Sodoma y Gomorra sucedió en realidad o que es sólo una parábola de la que se pueden sacar conclusiones morales?
La verdad es que desde el Concilio Vaticano II, los católicos no saben en lo que tienen que creer y en lo que no. Antes, Adán y Eva eran personas reales. Ahora son sólo figuras simbólicas de la creación del Hombre por Dios. Al menos los evangelistas y los musulmanes son coherentes y siguen manteniendo que la teoría de la evolución de Darwin, demostrada científicamente, es falsa.

Y ya crean que el relato sea auténtico o que sea simbólico, y que la significación real de Sodoma sea el pecado de la falta de hospitalidad, no pueden negar que el estigma que dejó y que aún persiste es el del pecado nefando. ¡Qué concepto tan original el del pecado nefando! El pecado que es tan horrendo, que ni siquiera debe ser pronunciado. Aquí no se puede echar mano de incorrectas interpretaciones de los textos bíblicos. Es un concepto original creado por la ¡Santa! Iglesia Católica. El concepto del pecado nefando es una clara, directa y cruel forma de fomentar el odio y la homofobia.

Al final de su entrada «MARICAS INSÓLITOS III: ¡NO, NO SOMOS NI SODOMA, NI GOMORRA!» el Observatorio Granatense Gay apunta:
… Así resulta que, lejos de lo que pensamos y de lo que se cree generalmente, todos nosotros estamos mas cerca de ser sodomitas, -y por lo tanto más susceptibles de atraer el fuego y el azufre destructor desde el cielo sobre nuestras cabezas- cuando no abrimos a alguien que nos toca al telefonillo de la puerta (ya sea el cartero o un encuestador) por faltar a la debida hospitalidad, que cuando gozamos alegremente con nuestro novio en la cama…
Así que nadie os mienta, porque ciertamente ¡No, no somos ni Sodoma, ni Gomorra!

En este texto, OGG en su ardua defensa de la compatibilidad entre fe y homosexualidad recalca la idea de que el pecado de Sodoma y Gomorra no era la homosexualidad sino la falta de hospitalidad. Sin embargo, esta presunta mala interpretación del texto bíblico es la que ha dejado profunda y dolorosa huella en las sociedades de las tres religiones monoteístas. La definición del término «sodomía» que da el Diccionario de la Real Academia Española es:
–de Sodoma, antigua ciudad de Palestina, donde se practicaba todo género de vicios deshonestos.
–1. f. Concúbito entre varones o contra el orden natural.

De todos modos, OGG no nos deja en absoluto tranquilos al asociar la idea de Sodoma con el pecado de la falta de hospitalidad, ya que aunque nos permite gozar alegremente con nuestro novio en la cama, nos amenaza con «el fuego y el azufre destructor desde el cielo sobre nuestras cabezas» como no seamos hospitalarios. En ningún momento dirige ni una mínima crítica contra ese Dios malévolo que es capaz de masacrar dos ciudades con fuego y azufre tan solo porque sus habitantes no eran «hospitalarios». Si los sodomitas fueron unos egoístas desconsiderados, Dios fue un auténtico psicópata asesino.

En pleno siglo XXI, la única lectura racional posible del texto de Sodoma y Gomorra es la de un mito bíblico que no se puede tomar ni literal ni simbólicamente y del que no se puede sacar enseñanza moral alguna. En realidad, este texto –como tantos otros– debería arrancarse de cuajo de la Biblia para que ésta pudiera tener un mínimo sentido en el día de hoy. Pero esta necesaria expurgación es imposible ya que la Biblia es un libro sagrado que recoge la auténtica palabra de Dios…


4 comentarios:

  1. La incoherencia de ser creyente.

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  2. Qué debate tan acalorado, Dios santo... y nunca mejor dicho (jajaja). Yo dejé de ser católico con 13 años, y me aproximé al budismo ya en la veintena, así que estas discusiones me pillan un poco lejos. En mi post reciente sobre el Zen puse un video de una entrevista a un maestro zen, y se puede observar ahí lo lejos que los budistas estamos de todos estos asuntos. Tienes toda la razón en que las religiones monoteístas ofrecen, o, mejor dicho, imponen, una visión del mundo y de la sociedad basada en dogmas de fe. Esta visión excluye, entre otros aspectos, la posibilidad de que la homosexualidad sea una condición natural del ser humano, y se la asocia a comportamientos contra natura. No obstante, los homosexuales que se declaran creyentes se basan para ello en una interpretación personal de estos dogmas, pero no se puede negar el hecho que para los "líderes espiritules" de estas religiones los maricones no son más que unos desviados. Por tanto sólo se puede ser católico y gay, por ejemplo, en la sombra o en la "clandestinidad", porque, de momento, en un templo católico nunca se va a celebrar una boda entre dos hombres, o a bautizar al hijo de dos mujeres. Aunque eso no quita que la cosa cambie algún día no lejano.Y, por favor, no pidas que se expurgue la Biblia, que los libros son inocentes, aunque los que los interpretan interesadamente no (jajaja). Besos.

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    1. Exacto: no se puede ser católico y gay.
      Por otro lado, Buda dijo en una ocasión "dentro de 500 años nacerá alguien mucho más grande e importante que yo, escúchenle y síganle"
      544 años después nació Jesucristo.

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  3. Estoy de acuerdo con Rober con respecto a la biblia, o ¿al caso habría que cobrarle a Nietzsche que los publicista e ideologos de Hitler lo hayan leído? La biblia es solo un buen libro, es divertido leerlo, y más divertido aun ponerlo en el contexto el que ha sido usado.

    Pero lo cierto es que ni siquiera lo "Gay" es coherente. Se han integrado en un sistema de mercado y capital que históricamente ha validado las instituciones que reprimen y controlan la sexualidad, en particular el placer y el deseo, una de ellas la iglesia, entendiendo esta como la institucionalización del control de las personas a través de las creencias. Respecto las creencias de cada quien, pero no podemos ser ciegos ante la eminente homofobia de las iglesias cristianas, ellos patrocinan con el silencio los actos de violencia contra no solo homosexuales, sino contra la libertad de que cada quien use su culo, su pene, su mano, su vagina, su pelo, su lengua, su cerebro, y cada parte de nuestros cuerpos como se nos de la gana, sin embargo el discurso contrario si funciona efectivamente, si un marica dice algo contra le iglesia o si un ateo hace acto publico contra la iglesia ellos te caen encima con todo su poder y dinero. Yo propongo que se denuncie, se sabotee todo acto homofobico dentro de las iglesias. Soy ateo, soy persona, y pienso que en una sociedad democrática no se puede permitir el uso publico de discursos que atenten contra los demás.

    Claro que es incoherente el mundo Gay como parte del mundo CATOLICO o el PROTESTANTE, pero no se puede pedir más porque el mismo mundo Gay es incoherente con la realidad social, ahora se han convertido en su mayoría en un muy rentable mercado.

    Gracias.

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